Me siento frustrada, tal parece que cuanto mas me propongo cambiar, tolerar y ser mas paciente, mi otro YO decide que será él quien tome cartas en el asunto de como manejar las cosas. Falle, nuevamente. Otra noche llena de dramas, lloridos y gritos.
Todo comenzó cuando, regresando de sus clases de terapias, les pedí a mis hijos meterse a bañar, generalmente se resisten, pero lo hacen. En esta ocasión Luis estaba muy entretenido no se en que, y no quiso hacerlo. Bueno, fórmula mágica ” puede bajar a cenar y luego a bañarse”. Estando cenando, le pedí que hiciera la tarea. “Puede cenar mientras hace la tarea” no es muy buena disciplina, pero preferí aplicar la fórmula para evitar problemas.
Una vez que hubo terminado la primer parte de la tarea, estaba medio agobiado. Le propuse que se fuera a bañar en lo que resolvía de qué se trataba la segunda parte de la tarea, matemáticas.
Acepto…..todo iba bien hasta que dijo -“Pero me acompañasssss?”. Escrito en este momento no se oye tan fuera de lugar, pero para mí, en ese momento me molestó muchísimo. -” A ver Luis, hace media hora te pedí que te bañaras al mismo tiempo que tu hermano, TÚ decidiste hacerlo después; yo se que te da miedo subir solo, pero tienes ya 8 años y creo realmente, que puedes hacerlo tú mismo” – le dije, con la esperanza de convencerlo.
Fue suficiente para entrar en otra crisis……AAAAWWWWWW!!! Empezó a llorar y suplicar que lo acompañara, yo en mi orgullosa necedad me negué. En eso, se volteó a su hermano, quien tiene 5 años, y le pidió que lo acompañara. Accedió. Traté de hacerle hincapié, de una manera muy sarcástica, que era el colmo que teniendo él 8 años se sintiera mejor acompañado por uno de 5, tres años menor que él……. Se me olvida que los Aspies no comprenden los sarcasmos, lo cual me dejó mas gruñona.
Algo que no supe identificar en ese momento, fue si el problema se originó por el lado Aspie o por Rivalidad de hermanos, algo que nos ha causado muchos problemas de comportamiento desde siempre.
El diablillo sentado en mi hombro izquierdo me susurró al oído, que seguramente era por Rivalidad de Hermanos, y que en realidad lo que quería era separarme de su hermano. Dudé, pero me cuadró.
Cuando se subieron a bañarse, Luis iba como si nada, y dejó a su hermano jugando en su cuarto. Nos pidió que no se fuera a bajar a cenar. Ya era tarde, y mi único razonamiento inteligente se había esfumado hace tiempo. Una vez que escuche que se había metido a bañar, le pedí a su hermanito que ya se bajara para seguir cenando.
Cuando salió de bañarse y se dio cuenta de que ya se había bajado su hermano, se puso histérico, comenzó a berrear y gritar. Nosotros seguimos cenando, haciendo caso omiso del berrinche. Siguiendo la técnica de distracción, prendí la tele y puse la Pantera Rosa. Traté de ignorar el llanto y lo invité a ver la tele. No quiso.
Me senté a lado de su hermanito a ver la tele y esperar a que la tormenta pasara. En ese momento, su hermanito se volteó y me dijo -“Ooootra vez con esto mamá, mejor hubiera sido que no lo tuvieras, para que no pasaran estas cosas” - me destrozó el corazón, y no por mi, sino porque me dejó ver cuánto le afectan todos estos dramas, pobrecito!
Mientras tanto, el gato se escapó a la sala y aproveché esto para hacerle más al cuento con regresarlo a la cocina (esperando lograr sacar a Luis de su estado crítico), le saque croquetas, lo perseguí, le pedí que me ayudara a atraparlo, y nada.
Escuché,movimiento arriba de las escaleras mientras me seguía haciendo loca con el gato. En eso, baja Luis, otra vez enojado y con el palo de metal que anteriormente mencioné en Tocando Fondo Parte 1.
Ohhhhh, ahí vamos de nuevo!!!!!! Pero esta vez me volteé hacia él y le dije -“En serio? El palo otra vez?, yaaa, no?” - le dí la espalda y seguí tratando de sacar al gato debajo de la mesa.
Luis no supo que hacer, se sacó de onda por mi no reacción. Aunque eso no le impidió torearme un poco con el palo y darme en la mano cuando traté de quitárselo. Me rendí, y continué buscando al gato. A los tres minutos, se sentó a cenar y a ver la tele.
La crisis había pasado, o por lo menos eso había pensado.
Terminamos de cenar en calma. Le pedí a Luis, que por favor regresara el palo de metal a su lugar. Accedió y nos subimos a su cuarto. Pero en vez de irlo a guardar se metió al cuarto de su hermano. Le pedí que se saliera y fuera a guardarlo. Se negó.
Y comenzó de nuevo la crisis. Conté hasta cien esta vez, pidiéndole que lo guardara y no quiso. Todo comenzó a salirse de lugar, lo traté de ignorar nuevamente, lo amenacé de no acompañarlo a dormir y nada.
Me fui a desmaquillar y a ponerme la pijama, esperando que se calmara y dejara el MALDITO palo en su lugar. Les digo que mi necedad me sabotea para poder tener tranquilidad. Qué fàcil hubiera sido dejar el tema del palo a un lado e irlo a acostar.
Finalmente, después de unos 45 minutos de pleito, entré a su cuarto, puse su música clásica (la cual nos ayuda a relajarnos y prepararnos para dormir), y me senté en su cama, toda enojada, frustrada y maldiciendo en mi interior. Luis se acomodó en su cama y se durmió.
Yo acabé completamente fatigada y enojada conmigo misma, por no poder ponerle un alto a este tipo de conflictos tan estúpidos que impiden que mi relación con mi hijo sane.
Mas no me daré por vencida. Hoy es otro día y trataré de contener mi impulsividad para no engancharme en las crisis de Luis.
Design by Simon Fletcher. Powered by Tumblr.
© Copyright 2010